Que costó, costó, pero River necesitaba más que nunca una victoria así. Es que después del cimbronazo que generó Ariel Ortega el sábado pasado, cuando abandonó la práctica millonaria en disconformidad con su nueva exclusión del equipo, el grupo imperaba por un triunfo que fuera capaz de sembrar un poco de paz de cara al gran cruce del próximo domingo en La Bombonera. Y este 2-0 frente a Huracán fue el mejor resultado para escaparle a ese típico centro de escena que implica el Mundo River, aún más en los días previos a la visita al chiquero.
Pero claro que el partido tuvo una antesala ineludible y con un veredicto esperado: los hinchas millonarios manifestaron su apoyo incondicional hacia el Burrito. La gente ovacionó y aplaudió al ídolo que no apareció por el Monumental y desde la popular gritaron con fuerza que "Ortega es de River y tiene que jugar". Aunque un instante después, el pedido por el jujeño quedó en el recuerdo. Cuando apenas había transcurrido un minuto de juego, Rojas desbordó por derecha, tiró un centro bajo y -tras una arremetida de Funes Mori- Ezequiel Filippetto la terminó empujando en contra de su propia valla para poner el 1-0 inesperado.
Aunque ese gol tempranero no sirvió para que los dirigidos por Astrada se abalanzaran contra el arco rival. Por el contrario, si bien Funes Mori y Canales desperdiciaron algunas jugadas netas de gol, La Banda cedió terreno como para que Huracán también probara suerte. Dos tiros de media distancia de Peralta y un tiro libre de Toranzo dieron cuenta que el Globo no había sentido el golpe inicial. Sin embargo, las chances de unos y otros fueron consecuencia directa de los grandes problemas defensivos con los que cuentan ambos equipos.
De esa manera, ya en el segundo tiempo, quedó claro que el resultado estaba abierto para el que lograra meterla. Y después de mucho desperdiciar, el que la metió primero fue River. Juan Manuel Díaz escaló por el flanco izquierdo del terreno para colocarle un centro preciso a Canales y el delantero millonario -al fin- logró vencer a Monzón con un cabezazo inatajable. Así, River logró sumar una nueva victoria en calidad de local y capitalizar un triunfo vital en la víspera del partido más importante del semestre.



