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Para River parece no haber purgatorio, es cielo o infierno. Porque venía de sufrir tras la eliminación por la Copa ante San Lorenzo, pero de una fecha para otra las cosas cambiaron. La victoria ante Colón lo posicionó otra vez puntero y así volvieron las ilusiones.
Hoy le alcanzo con la victoria para coronarse campeón como no lograba desde hacía 4 años.
El futbol es así, y su épica suele coronar historias como esta, sin duda hoy River tuvo su merecimiento al conseguir su campeonato n33.
El Cholo planteó un esquema ofensivo que ejerciera presión desde el arranque. Ahumada y Abelairas dominaban el centro Ortega y Buonanotte hacían lo suyo para habilitar a sus delanteros Abreu y Falcao..
A los 16 minutos apareció Buonanotte, de gran gravitación en el juego, para romper el 0 a 0 con un gol que nació de una jugada preparada y culminó con un zurdazo del enano.
A partir de allí y hasta el final del primer tiempo el equipo de Nuñez se encargó de realizar una inminente seguidilla de tiros al arco de Ramirez.
Mientras tanto la paridad en La Plata hacia prever una buena definición para el conjunto millonario.
Comenzó el segundo tiempo con la misma euforia con la que se vivió el primero. Pero el equipo de Nuñez parece estar condenado al sufrimiento, porque a los 20 minutos Olimpo vió su oportunidad con una jugada de Lujambio que no la desaprovechó y le dió la igualdad al conjunto bahiense.
Estudiantes seguía sin poder marcar una diferencia y se desesperaba tanto como River por la igualdad. Pero otra vez llegó el enano para marcar la diferencia y devolverle las iusiones a su River campeón. Fue un gol que nació de una jugada de Ortega que delegó en Buonanotte para convertir el 2 a 1 con ese pincelazo de categoría que lo caracteriza. Un gol que hizo ruido hasta el delirio, que valió el doble o el triple a nivel anímico. River estaba a escasos minutos de ser campeón.
El partido culminó y los jugadores corrieron al vestuario a esperar la definición en La Plata. Allí Estudiantes estaba envuelto en un escenario repleto de nervios que no le permitió abrir el marcador. El final sin goles consagró campeón al conjunto millonario.
Atrás quedó la eliminación de la Copa, los insultos a los jugadores y al técnico, las declaraciones de Ahumada. Ahora todo es euforia y alegría, por que así lo merece River, por que no es un equipo de escasa alcurnia, porque jugó rebonzante de adrenalina para lograr su 33º campeonato en el fútbol argentino, y es el momento para festejar, sin duda tiene motivos suficientes para la jactancia.
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